Este grupo valenciano entró en nuestros reproductores de casualidad hace un tiempo y aún no ha salido de ahí; vamos, lo que viene siendo un descubrimiento en toda regla. Intenso, parco en instrumentación -la justa y necesaria-, con dos voces complementarias que cantan en unidad, nada de juegos, y canciones oscuras que se mueven en unas aguas cercanas al slowcore emocional y las influencias patrias.

Inicialmente planificado para rodarse en un precioso parque, hubo que improvisar nuevo emplazamiento sobre la marcha cuando amablemente nos indicaron que éste se cerraba a las 7:30 de la tarde, un horario de lo más normal, por lo que terminamos en el hall de la sala Russafa, un precioso teatro aún con pocos kilometros a sus espaldas -fue reformado de cero- y ubicado en pleno barrio de ruzafa. Un proyecto para luchadores, como nos contó uno de los miembros del grupo que está más que metido en la idea y al que queremos trasmitir nuestro apoyo desde aquí!!