Mientras la gente cubría las calles el 19 de junio de 2011 pretendiendo un mundo más justo, un coche recorría el laberinto del centro de Valladolid esquivándoles en busca de la Plaza Colón. Cargaban sus instrumentos desde Valencia, pero esa misma mañana los habían desplegado en Madrid para el Día de la Música. Tan ajetreada agenda acababa en Valladolid para un concierto en Café Teatro, pero antes reservaron unos minutos para detenerse frente a la cámara de Acordes Urbanos para grabar unos temas en acústico. Soledad Vélez nos demostró el delicado folk con toques de soul y blues gestado en su Chile natal.

Unas canciones entre árboles y niños, entre prisas y manifestaciones. Una escapatoria del mundo real donde soñar y creer que todavía existen emocionantes formas de sentir.

Y justo después, a guardar los bártulos, cargarlos en el furgón, y a correr al centro, porque ni los sueños son gratuitos ni los conciertos se hacen solos.