Atardecer de febrero en Valladolid, una de las primeras tardes del año en las que se podía salir a la calle sin temor a que los dedos se quedasen pegados a las cuerdas de la guitarra congelados. Maga daba un concierto en la sala My Way, y hasta allí nos fuimos porque Miguel Rivera tuvo la amabilidad de responder a nuestra invitación a aparecer en nuestra ventana en Internet. Los andaluces no necesitan presentación, son una de las mayores referencias del pop nacional, y la gira de A La Hora del Sol les ha llevado por todas las salas y festivales del país. El equipo de Acordes Urbanos y los invitados a la grabación nos callamos, y fue Silencio lo que sonó en la terraza del restaurante durante unos minutos. Miguel, en solitario, nos trasladó a su mundo onírico con la ciudad despertándose de la siesta a sus pies. El sol se pondría unos pocos minutos más tarde, pero nuestro trabajo de atrapasueños había terminado. Horas más tarde la gente cantaba en la sala las canciones de Maga, que trajeron su pop a pesar de la dura competencia que ese mismo día había en la ciudad. Pero eso es ya otra historia…