Ya habían pasado por nuestras cámaras varios cantautores, pero en este caso nuestra cita era con una de sus referencias, uno con el que crecieron, al que escucharon, al que se inspirado. Alguien también reloco, y que abrió camino a muchos. Nos encontramos con él en la puerta del hotel, con una imagen que no tiene nada que ver con la portada de su primer disco. Aquel pelo rizado y barba de dos días han dado paso a melena y barba con personalidad propia. Eran finales de los 90 y el movimiento de los cantautores estaba de moda. Eran tiempos boyantes y era muy fácil publicar. De aquellos años quedan pocos, y Chaouen es uno de los destacados.

Vino a la ciudad a punto de publicar su nuevo disco, que llega con retraso -“burocracia”, comentaba con resignación-, acompañado sólo por sus guitarras para dar un concierto acústico, y tuvimos el honor de que accediese a grabar con nosotros. El escenario elegido fue la Plaza San Miguel, en una soleada tarde de primavera. La materia prima, dos canciones de su nuevo repertorio, y nuestras manos temblorosas en la cámara para registrar la imagen de un artista con el que hemos crecido.